Naranjas, mandarinas, bananas

Naranjas o mandarinas.
Plátanos macho o bananas. Plátanos de Canarias.
Manzanas Golden o Gala.
Ni mejor ni peor. Depende para qué. Depende del momento.

Más grandes, más pequeñas.
Más verdes o más maduros.
Ni mejor ni peor. Depende para qué. Depende del momento.

iPad u ordenador. Smartphone.
Portátil o sobremesa. Con o sin monitor panorámico.
Ni mejor ni peor. Depende para qué. Depende del momento.

Siguientes acciones de una lista u otra. Vinculadas a un área u otra.
De 60′ o de 10′. Que requieren de mayor o menor energía.
Ni mejor ni peor. Depende para qué. Depende del momento.

Sé más eficaz, parte 1 capítulo 9

Noveno capítulo de «Sé más eficaz» de David Allen en el blog de Aprendiendo GTD.

En esta nueva entrega, Allen insiste en la necesidad sobre prestar atención activa a aquello que llama a las puertas de nuestra mente. Es necesario llevar a cabo este proceso de reflexión en que determines qué significa que esté hecho y que visualices qué aspecto tiene hacerlo, que establezcas recordatorios de ser necesarios y siempre en un sistema externo fuera de tu cabeza, y que los revises sistemáticamente para verlos cuando tiene sentido.

No hacer esto tiene consecuencias. Esos asuntos seguirán llamando a las puertas de tu mente, incordiándote y generando interrupciones innecesarias. Además, las posibilidades de que finalmente llegues a hacer algo con ellos se verán enormemente reducidas.

La opción es clara.

Mi opinión no cuenta

Tu opinión es huérfana. Has tenido esa sensación, seguro.
Va unida a otras. No me escuchan. No me valoran ni respetan.

Y no aciertas a comprender porque ocurre.
Te esfuerzas por ofrecer soluciones coherentes. Las mejores.
Desde que ha comenzado la conversación tu cerebro ha rescatado decenas, cientos de opciones. Y las ha evaluado, enfrentado y filtrado a velocidad record.
Mientras, hablaban.
No pueden haber hecho un análisis exhaustivo como tú.
Y sin embargo, tu contribución no despierta interés.
Les falta perspectiva. Y sentido común. No es tu culpa.

Valorar y respetar es escuchar.
La próxima vez irá mejor.
Pruébalo.

Retener talento

Llamar y retener al talento va más allá de sacar la billetera.
Consiste en balancear equilibrios, ofrecer retos y oportunidades.
Dibujar un propósito y permitir que sea común. Asegurar que lo sea.
Incentivar desarrollo, crecimiento, espíritu de superación y aporte.
Aplaudir cada obstáculo superado y logro alcanzado.
Canalizar la energía, cohesionar, desbloquear el avance.
Guiar, apoyar, orientar, acompañar mirando siempre al propósito.

Retener el talento no es evitar las fugas.
Evitar fugas es reactividad, poner parches.
Retener el talento es crear un marco donde las fugas no tengan cabida.
Construir algo que nadie quiera perder.
Es proactividad, guía y propósito.

Su significado lo condiciona todo

El diagrama de flujo para Aclarar en GTD® comienza con una pregunta crítica:
«¿Qué significado tiene esto para mí?»

Una pregunta incomprendida y olvidada. Una respuesta necesaria.
Si respondes mal, tomarás decisiones partiendo de información incorrecta o incompleta.
Y esto equivale a tomar decisiones, cuanto menos, mejorables.

¿De dónde ha salido esto? ¿Es algo conocido? ¿Algo nuevo?
¿Es algo relevante? ¿Algo insulso?
¿Es una idea? ¿Una petición? ¿Una alerta? ¿Una oportunidad? ¿Un riesgo?
¿Algo que quiero o necesito recordar? ¿Algo que necesito saber? ¿Para qué?
¿Condiciona mi avance? ¿Me frena? ¿Podría impulsarme?
¿Cómo ha llegado a mis manos? ¿De cuándo data?
¿Me sirve para algo? ¿Podría servirme en el futuro?
¿Lo he capturado yo? ¿Otra persona? ¿Quién?
¿Qué implica que me lo haga llegar esta persona y no otra?
¿Qué implica que me lo haga llegar a mí y no a otra persona?
¿Qué relación nos une? ¿Lo tendrá alguien más? ¿Quién?
¿Por qué me lo envía? ¿Para qué lo hace? ¿Me pide algo? ¿Qué exactamente?
¿Por qué vía lo hace? ¿Por qué por esa?
¿Despierta algún tipo de emoción en mí? ¿Cuál/es? ¿Por qué?
¿Con qué área de mi vida se relaciona?
¿A quién o quienes involucra? ¿Sólo? ¿Y a quién más? ¿En qué medida?
¿Necesito prestarle atención? ¿Debo hacerlo? ¿Por qué motivo?…

Todas estas preguntas pueden ser relevantes. Y muchas otras.
Tu maravilloso cerebro se pone en modo brainstorming a recabar información, generando pequeños extractos que se fusionan en un todo.
Y conforman una respuesta a «¿Qué es? ¿Qué significado tiene para mí?» con sentido. Con tu sentido. Para tu persona y para tu vida. Aquí y ahora.

Todo ocurre de forma intuitiva, en décimas de segundo. No eres consciente pero ocurre.

Respeta esta pregunta. Valórala. Apréciala. Aprovéchala. No la subestimes.
Hay más, pero esta es LA PREGUNTA, en mayúsculas.

Las posteriores «¿Es accionable? ¿Requiere acción?» se llevan curiosamente todo el protagonismo, llegando muchas personas a saltar directamente a ellas sin una respuesta a —o sin haberse formulado, incluso— la primera.

¿Quiero hacer algo ahora, lo antes posible? ¿Y si no lo hago?
¿Debo o necesito hacerlo? ¿Para qué?
¿Hay un plazo? ¿Vence? ¿Y cuándo vence?
¿Qué ocurriría si vence? ¿Quién y cómo se verá afectado?
¿Me beneficia actuar sobre ello? ¿En qué sentido?
¿Beneficia a otras personas? ¿A quién? ¿De qué modo?
¿Perjudica a alguien? ¿A quién? ¿En qué sentido?
¿Qué ocurriría si lo ignoro? ¿Y si lo pospongo? ¿Puede esperar?
¿Me atrae la idea de hacer algo con ello? ¿Por qué me atrae? ¿Y para qué?
¿Qué resultado esperaría? ¿Qué me aportaría?…

Preguntas que generan respuestas también necesarias.
Pero evidentes, dependientes, condicionadas.

Es necesario saber quién eres para saber qué significan las cosas para ti.
Igual de necesario que saber qué significado tiene algo para ti para saber si quieres/debes/necesitas hacer algo al respecto.
Sin «¿Qué es?» no hay «¿Es accionable?» ni «¿Requiere acción?».
No con sentido.

Que tu intuición trabaje con una formación previa cobra enorme relevancia para que las preguntas sean sencillas y las respuestas evidentes.
Que sepas qué quieres, qué esperas de tu propia persona y de otras, a dónde quieres llegar. Y dónde estás ahora.
Sin claridad sobre todos estos datos las respuestas son vagas y las decisiones que parten de ellas están corruptas.

Estas respuestas dibujan la línea que separa tu intimidad del resto del mundo.
Son lo que te diferencia, lo que convierte tus decisiones en tuyas.
Son la antesala de lo que haces, de lo que reflejas y de lo que construyes.
La puerta a tu comportamiento. Tu oportunidad para ser coherente.
Estas respuestas te definen inequívocamente. Esas respuestas son tú.

Digitalizarse es renacer

Digitalizarse no es una opción, es una necesidad.
Una alternativa a la lenta agonía.

Digitalizarse no es tener una página web.
Ni es tener presencia en Internet.
No es desarrollar mínimamente tus competencias digitales.
Tampoco es tener la capacidad de trabajar en remoto.
Ni siquiera es tener la capacidad de desarrollar redes o relaciones fuera de tu alcance físico.
Digitalizarse es todo ello y más.

Es adaptarse a una época. Es existir en tu época.
Digitalizarse es renacer.

Agendas

¿Alguna vez has pensado en tener una lista de recordatorios por persona de trato frecuente?

Tus compañeros y compañeras de trabajo, tu jefe, tu equipo, tu pareja, la reunión semanal de departamento.
Una lista para cada persona o colectivo.

¿Y si cada vez que necesitases tratar un asunto con esa persona lo apuntases en su lista?
¿Y si esas personas hiciesen lo mismo y tuvieran una lista con tu nombre?

Sin levantarte de la silla cada cinco minutos.
Sin interrumpirles diez veces diarias.
Ni ellas a ti.
Solo una, o dos.
Trabajar con sentido.
Economizar.
Respeto mutuo.