Ser grande no es mejor

Yo ya me encuentro en esa edad en que miro a mi hijo adolescente y pienso: «Quién volviera a estar ahí…».

Sin embargo, también recuerdo que cuando tenía su edad tenía prisa por crecer. Crecer lo antes posible para ser independiente, tomar mis propias decisiones, hacer lo que me diera la gana o simplemente tener mis propios recursos económicos sin dependencias externas.

Hoy que ya he superado ese umbral hace tiempo querría —en muchos aspectos— volver atrás y que «mis problemas» e inquietudes fueran los suyos.

A una empresa u organización le ocurre lo mismo.

En general, las micro y pequeñas empresas miran arriba y quieren crecer. Contemplan a las grandes, las imitan, quisieran parecerse a ellas y poder disfrutar de todas las ventajas que como si de un «aura de fuerza» se tratase las rodea.

Sin embargo las grandes, sin renunciar a algunas cosas, quisieran volver a ser pequeñas. Quieren poder tomar decisiones rápidas y quieren poder materializarlas cuanto antes. Quieren poder cambiar de rumbo en un suspiro, pero son lentas y pesadas. Eso es fácil cuando en la empresa —a nivel global— toman decisiones cinco, dos o incluso una única persona. Es uno de tantos ejemplos.

Ser grande es diferente, pero no es mejor. «Mejor» siempre depende de «para qué».

No puede tenerse todo. Valora tus fortalezas —que en muchas ocasiones se pasean desapercibidas ante tus ojos— y cuidado con lo que deseas. A veces se cumple.

Mi mapa

Punto de inicio de muchas cosas, punto y final para otras. Mi mapa en septiembre 2020.

Una entrada escrita a partir de detalles escondidos en entradas de mi diario del último año, de centenares de pequeños pensamientos y de importantes conflictos en mi interior que necesitan desaparecer o alinearse.

Algo entra, algo sale. Lo nuevo y lo viejo tienen gran valor, pero se repelen. No puedes tenerlo todo.

Un intento sin éxito. Un deseo de que los demás vean lo que yo veo. Gran pena por lo que pierdo y gran ilusión por lo que gano.

Mirada al frente. No olvido el pasado, ha sido grande. Pero hay un futuro que necesita ser libre.

Te dejo la entrada que escribí en el que, por aquel entonces, era mi blog:

Mi mapa

Como le comenté a mi compañero David Sánchez recientemente, creo que cuando un círculo se cierra hay que cerrarlo completo para que deje de consumir recursos y puedas dedicarte, en paz, a lo que esté por venir.

Como sabrás, hace varias semanas he tomado la decisión de abandonar OPTIMA LAB.

Ha sido una decisión difícil tomada en un momento difícil, no voy a negarlo. He decidido tomar el camino largo para ir al mismo sitio. Porque sigo queriendo ir.

Echando vista atrás, he caminado mucho.

Dos años. Un proceso de onboarding largo, con momentos buenos y momentos menos buenos. Muchos, muchísimos aprendizajes.

Llegada de unos nodos. Salida de otros. Unos porque quieren y otros porque tienen. Días de risas y días de silencio. Días de poner medallas y días de quitarlas.

Un curso de certificación como Trainer en Atenas que no me descubrió nada nuevo en cuanto a GTD®, pero me enriqueció como persona y gracias a las personas (gracias: JakubFotiniPhaedra)

Un equipo humano de diez, o de once. Personas brillantes que necesitan motivación y libertad para contribuir, brillar y sumar.

Una serie de procedimientos y estándares que en según qué casos me cuesta comprender. Una independencia sesgada. Una relación viciada. Una pequeña red de artesanos con demasiada estructura y normas.

En ocasiones para ganar pierdes. Hay que ponerse en la piel de los demás. Es necesario renunciar a unas cosas para mantener otras. En ocasiones poner a las personas delante cohesiona y aviva el vínculo, no hacerlo implica perder aunque ganes.

Mucho conocimiento. Estrategia. Control. Pensamiento frío. Procesos complejos. Movimientos estudiados. En ocasiones demasiado. Bueno para el negocio y malo para las relaciones.

Más proyecto individual que colectivo. Se alimenta de sus partes en lugar de alimentarlas.

Las y los mejores profesionales con quienes he tenido la oportunidad de trabajar. Algunas personas que saben más de lo creen, y otras que creen saber más de lo que seguramente saben. Personas que hacen lo que creen, y otras que deciden creer en lo que hacen. Necesitan arriesgarse pero algo las paraliza.

Una idea que merece vivir y una red que puede hacer grandes aportes, pero que necesita simplificar. Necesita una reconversión total y profunda. Su propio decálogo que en teoría la preserva, la asfixia

Una red que necesita aprender de las decisiones —correctas o incorrectas— para retener el talento. Necesita aprender que no todo el mundo es igual, ni necesita serlo para que funcione. Necesita flexibilidad y personalización. Y necesita errores. Disculpas sinceras y espontáneas. Ser y parecer humanaNecesita ser siempre lo que es a veces.

Yo he contribuido a todo ello en mayor o menor medida, como quien más. En ocasiones por ser parte parte del problema, en otras por no ser parte de la solución.  Intencionalmente o no, sé que ha sido así.

Es la vida. Somos personas. Ser élite —si realmente lo somos— no evita que sigamos siendo personas. Algunas hemos caído en el camino que puede llevar a la red a un siguiente nivel. Me gustaría pensar que así será y esta vez llegarán los aprendizajes que ayudarán cimentar la red que merecería ser. Será nuestra contribución.

Este es mi mapa, como se dice en PNL. Puedo equivocarme. Es más, seguro que me equivoco. No todo el mundo lo verá como yo. 

Por mi parte, cierro etapa y regreso al punto de partida. Doy un paso atrás para recalcular y tomar impulso.

Elegí GTD Master porque buscaba un comodín que me permitiese, a futuro, poder mantener un blog bilingüe y publicar también en inglés. Pero me equivoqué estrepitosamente porque en mí no encaja la idea de elitismo que transmite, o que en mi ignorancia creo que transmite. Me incomoda. Incluso si actúo como maestro me siento alumno.

Por ese motivo éste, mi actual blog gtdmaster.com, ha llegado a su fin.

Su contenido no desaparecerá, seguirá disponible para ti a través de las páginas en Aprendiendo GTD. Completaré lo incompleto (Esencialismo), porque lo merece.

Voy a centrarme en el gran proyecto que es Aprendiendo GTD. Desde estas filas seguiré grabando podcasts, escribiendo artículos, y ayudándote en tu particular camino hacia el dominio de GTD® a través de sus comunidades (TelegramSlack), siempre que me necesites. He sido élite —o eso dicen— y todo lo que he aprendido está a tu disposición. De forma abierta, libre.

Y tengo otro proyecto muy chulo que por el momento aún es un esbozo, pero que pronto tomará forma y que deseo poder compartir contigo, si te apetece acompañarme. Ya te contaré más.

Regreso a la pureza de mi propósito por el camino que dictan mis principios. Seguro que hay atajos pero, por el momento, me dedicaré a disfrutar el camino.

Muchas gracias a todas las personas que habéis compartido este camino conmigo. En especial, y como no podría ser de otro modo, a David, Jordi, José Miguel, LauraMarta y Paz.

Foto de Andrew Neel en Unsplash

P.S.: Es una pena que te pierdas los comentarios que en su día recibí. Eran buenos.

La perspectiva es todo

Francamente, me encanta esta entrada sobre perspectiva que he escrito. La perspectiva es todo.

Aunque se publica en el momento que se publica, nació varias semanas antes —al menos en esencia— y ha sido la antesala de importantes decisiones en mi vida.

He leído mucho sobre la influencia de nuestro mayor o menor grado de perspectiva en nuestra vida.

En mi criterio, como seres emocionales que somos, no podemos desvincularnos de ella a voluntad. Podemos tratar de someterla y amarrarla desde nuestro yo más racional, y podemos conseguirlo parcialmente. Parcialmente.

Como seres humanos, no podemos —ni creo que podamos nunca— tomar decisiones 100% racionales, como tampoco podremos tomarlas 100% emocionales. La heterogeneidad compleja que nos compone no lo permite. Podemos equilibrar o modelar niveles, pero nunca eliminar partes de la ecuación.

Yo soy una persona muy emocional. Me esfuerzo por equilibrar la balanza, pero jamás por llevarla a un extremo. Me gusta el equilibrio, con lo bueno y malo que aporta cada parte.

No todo el mundo opina como yo y eso no es malo, es —como siempre— riqueza. Pero no es mi juego.

No se trata de dejarte guiar por tus emociones y actuar sin pensar. Se trata de pensar antes de actuar sin negar su peso a tus emociones.

Caos en tu email

En algún momento de tu vida has sentido el caos en tu email. Se apodera de él. Quizá en este mismo momento lo estés sintiendo.

Esa herramienta magnífica que ha supuesto un antes y un después en el mundo de las comunicaciones y que, sin embargo, mal usada causa tanto mal como beneficio.

Como siempre, el problema no está en el email sino en las personas. Podemos pervertir —y de hecho pervertimos— todo lo que tocamos. La herramienta más maravillosa puede ser letal mal utilizada.

A las alturas en que nos encontramos es difícil que todo el mundo tome conciencia de esto. Pero puedes comenzar por hacerlo tú.

Tratar el email conforme a lo que es y a lo que merece es algo que puedes hacer desde hoy. No vas a cambiar el mundo, pero vas a cambiar el tuyo. Comienza por hacer limpieza y adoptar algunas buenas prácticas universales. Tu mundo cambiará.

Tener (y sentir) el control

Una entrada escrita para el blog de Aprendiendo GTD en que te hablo sobre tener (y sentir) el control. No control en el sentido de controlar a otras personas. Tener bajo control tus asuntos pendientes.

El mundo en que vivimos hoy nos deja poco espacio a la reflexión. Todo va demasiado rápido. Y en esas idas y venidas constantes parecemos marionetas, nos dejamos llevar. Las consecuencias negativas de este hecho son varias, pero en esta entrada me he centrado en el profundo y desconcertante sentimiento constante de vagar sin rumbo y de no ser en absoluto partícipes de lo que nos pase.

Lo que ocurre y cómo sientes lo que ocurre no son necesariamente lo mismo. Cómo lo vives define tu realidad.

Roles de Belbin®

Cuando se trata de desarrollar o mantener un equipo de alto rendimiento la metodología de los Roles de Belbin® es un punto de inicio magnífico.

La idea básica tras los nueve Roles de Belbin® se encuentra en reconocer las diferencias individuales entre las personas que componen el equipo y alinear su contribución con sus más altos potenciales. Se persigue equilibrar los roles en el colectivo —tratando de cubrir todas sus necesidades— de modo que cada rol tenga una presencia adecuada.

Cada persona puede cubrir más de un rol y en diferente medida entre ellos. Se busca que ninguno esté ausente y sus presencias equilibradas en base a su propósito.

Una metodología apasionante —en la cual me he certificado— y unos resultados sorprendentes.

Predicar con el ejemplo

Cuando quieres mostrar los beneficios de algo no hay nada mejor —máxime ante personas escépticas— que predicar con el ejemplo.

Nadie cambia si no quiere. Simplemente hazlo a tu manera, deja que tus actos hablen y despierten curiosidades. La curiosidad es la antesala del interés, y el interés del compromiso. Y con compromiso sí se cambia.

En ocasiones la actitud pasiva pero firme es la que produce los mejores resultados.