Plan diario

Los principios efectivos no son muchos. Sin embargo, aún no siéndolo, tampoco es fácil interiorizar y adoptar los comportamientos necesarios relacionados con ellos de un modo coherente, sencillo y práctico.

Esta dificultad no guarda relación con que sean complejos, difíciles de comprender o difíciles de adoptar. La dificultad se encuentra en el cambio.

Quizá eres una persona a quien le encantan los retos, y firmas compromisos fuertes y duraderos para llegar a tu meta. O simplemente necesitas cambiar, y a mayor es la necesidad de cambio mayor es el empuje. En ambos casos, tus probabilidades de éxito al enfrentarte a interiorizar una metodología como GTD® están por encima de la media.

Si no es tu caso, puedes tomar una muestra gratuita. No está todo lo que debería estar, pero de eso van las muestras. Quizá su bajo coste te anime a probar, y consiga llamar suficientemente tu atención para que inviertas en el paquete completo.

Sé más eficaz, parte 3 capítulo 35

Análisis de un nuevo capítulo de la obra «Sé más eficaz» de David Allen en el blog de Aprendiendo GTD. Sigue avanzando la tercera parte del libro, en esta ocasión a través del capítulo 35: Siempre que hay dos o más responsables de algo, lo más probable es que no haya ninguno.

Se trata de un capítulo que habla de tu comité interno. Todas esas pequeñas y variadas voces que representan diferentes facetas de tu propia persona, todas ellas tratando de participar, destacar, y tomar el mando. En este capítulo Allen te revela alguna clave para mantenerlas en calma y facilitar que lleguen a consenso.

Espero que te guste. La semana próxima nos leeremos en el capítulo 36.

Cada cosa en su lugar

Es el secreto de la organización. Cada cosa en el lugar al que pertenece, y no en otro.

Cuando cada cosa está en su lugar no necesitarás estar buscándola en cada ocasión que la necesites. Esto implica ahorrar gran cantidad de recursos (búsquedas constantes) a través de la inversión de pocos (organizar cada cosa en el lugar a que pertenece). Es pura eficiencia.

Aún así, hay personas que se empeñan en eludir esta propuesta. Al menos, así lo demuestran con su comportamiento. Y casi siempre, su argumento se centra en que cuando necesitan algo, tardan poco en encontrarlo.

Pero incluso aunque el coste en tiempo pudiese llegar a ser equivalente en ambas situaciones (algo que ocurrirá en muy pocas ocasiones), hay más costes. Tomar algo de donde debe estar es un automatismo, mientras que tener que buscarlo no lo es.

No solamente se trata de tiempo, también se trata de energía. Valorar correctamente costes vs. beneficios implica tener en cuenta todos los costes, y todos los beneficios.

Disponer vs. exprimir

Una batalla muy presente en tu (nuestra) vida.

Para salir a correr necesitas una zapatillas de €160, antes de plantearte hacerlo. Para trabajar necesitas una aplicación profesional antes siquiera de plantearte el modo de hacer ese trabajo. Y antes de tomarte la molestia de medir algo, necesitas un medidor láser porque es más preciso y no tendrás que agacharte.

Sin embargo, lo que ya tienes (tu ingenio, tu capacidad de adaptación o tu esfuerzo) queda relegado a disponer de extras banales que solamente suponen excusas.

Permíteme decirte que si tienes el último y más potente modelo de iPhone para hacer poco más que llamadas, has invertido mal unos €1000. La necesidad de tener antes de hacer es, casi siempre, el disfraz de postergar hasta que exista una excusa mejor.

En su lugar, puedes separar factores. Tener simplemente porque te apetece, y hacer simplemente porque decides dejar las excusas para otros.

Buena parte del futuro se construye

No sabes qué puede pasar mañana. Nadie lo sabe.

Pero eso no quiere decir que no tengas cierto poder sobre qué ocurrirá. Construyes buena parte de tu futuro, en cada momento. Cada vez que dices sí a entregar ese informe antes del día 20, a esa reunión el martes próximo o a preparar algo especial para tu aniversario de boda.

Gran parte de lo que has hecho hoy lo has construido días, semanas o meses atrás. Y hoy te has dedicado a construir pequeños fragmentos de un futuro que con gran probabilidad llegará mañana, la semana que viene o el año próximo.

Si hoy no has hecho lo que quisieras, ahora es el momento de pensar si mañana podrás hacerlo.

En otro lugar

Ya sabes que esto funciona, te ha ocurrido en varias ocasiones.

Cuando estás rozando algo con los dedos, pero por más y más esfuerzo que haces no consigues llegar a cogerlo, llega el momento de parar. La solución no se encuentra en estirarse más. Ni intentarlo de nuevo. Ni una vez más. Todo eso ya lo has hecho y solamente llegas a rozarlo.

En su lugar, ve en dirección contraria. Gírate, piensa en otra cosa, haz otra cosa. Si no lo recuerdas, olvídate y de pronto lo recordarás. Si no tienes ideas, olvídate y de pronto inundarán tu mente.

Encontrarás la solución en otro lugar. Y cuando no, encontrarás la perspectiva necesaria para darte cuenta de que estaba donde buscabas, aunque no pudieras verla.

Perderlo sin haberlo perdido

Esta frase no parece tener mucho sentido.

Pero si un día lo eliminas sin retorno por error, se rompe tu disco duro o pierdes acceso a tu cuenta en la nube, se lo encontrarás cuando recuerdes que tienes copias regulares que te han salvado del desastre.

Modos de perderlo hay muchos, y a lo largo de tu vida probablemente te enfrentes a alguno. Modos de sin haberlo perdido también hay varios. Te dejo uno, por si te resulta útil.

Reconversión y diversión

Reconversión

No pasa desapercibido, ¿verdad?

Cuatro hamburguesas en torre a las que se vierte sin miedo una buena cantidad de queso fundido, que llega a bañar todas las patatas de la base. Esas hamburguesas en realidad son las mismas —prácticamente— que las que se sirven individualmente con el menú infantil.

Nadie se fijaría demasiado en el menú infantil. Pero la Tower Burger llama la atención. Y la gente la quiere. Es lo mismo de otro modo, pero a todo el mundo le gusta lo que llama su atención. Y lo divertido. Es una experiencia. Es reconversión y diversión. Y cuando haces un trabajo que lo merece, también es buena idea mostrarlo.

En muchas ocasiones, convertir algo corriente en una experiencia solamente requiere de un toque especial. Ese toque lo cambia todo.

El tamaño de la caja importa

Hace unos días te hablaba sobre la gestión de personas. Sobre libertad y límites. Y aunque hablamos de extremos, es conveniente recalcar que en ocasiones no son las opciones más adecuadas. Existen muchas cajas intermedias en que puedes meter a alguien. Y el tamaño importa.

Tan malo es elegir una caja demasiado pequeña, como elegirla demasiado grande.

Una persona enfocada en un cometido muy específico se pierde cuando tiene demasiado espacio en que moverse. Demasiadas opciones cuando necesita menos. Ese amplio abanico de posibilidades le dispersan y frenan su avance.

En otras ocasiones, esperas de alguien unos resultados que no se producen a causa de haberle encerrado en una caja demasiado pequeña. Hay personas, sobre todo aquellas más creativas, que necesitan espacio para expandirse y dar lo mejor de sí mismas.

Este detalle no solamente aplica a la gestión de personas. En ocasiones, tú mismo te encierras en una caja más pequeña de lo recomendable y tu mejor opción se queda fuera. Y cuando no sabes gestionar tus propias cajas, difícilmente podrás detectar cuáles se adaptan mejor a las necesidades de los demás.

Todo el proceso que resulta de asociar qué caja asociarías a depende quién, es mágico. Te ayuda a descubrir de un modo diferente a personas en quien no te hubieras fijado, y a descubrir modos de pensamiento y comportamiento de incalculable riqueza que solamente necesitan estar en el entorno al que pertenecen para aflorar.

Sé más eficaz, parte 3 capítulo 34

Fiel a su cita cada viernes llega otra entrada sobre la obra Sé más eficaz de David Allen al blog de Aprendiendo GTD.

En esta ocasión le llega el momento al capítulo 34, No puedes ganar un juego que aún no has definido. Y este capítulo tiene una clara protagonista: tu lista de proyectos.

Tu lista de proyectos es ese lugar en que se aterrizan las ideas más ambiciosas y se explicitan los resultados de tus pequeñas operativas cotidianas. Es —debería ser— el nexo entre tu parte más operativa y la más estratégica. El lugar de paso inevitable mientras te mueves en vertical por los distintos enfoques que das y quieres dar a tu vida.

Y la revisión semanal es el ejercicio que garantiza mantener la coherencia en ese recorrido en vertical.

No deberías perderte el análisis, ni por supuesto la lectura del capítulo en la obra original. De nuevo Allen el viernes próximo.