No dudes, arranca

En ocasiones te enfrentas a lo desconocido y te paraliza. Quieres atar más cabos antes de comenzar.
No dudes, arranca y ya irás recalibrando.

En ocasiones la pereza te invade y te justificas pensando que mañana es buen día para comenzar.
No dudes, arranca que mañana te ocurrirá lo mismo.

En ocasiones esperas que se den las circunstancias favorables para que todo salga perfecto.
No dudes, arranca o no lo harás nunca.

En ocasiones sabes perfectamente que solo buscas excusas para que nada cambie, prefieres la seguridad.
No dudes, no busques excusas. Seguro solo es el cambio. Arranca.

Llegarás lejos

«Llegarás lejos».
Alguien te dice esta frase y te inflas de satisfacción.
No es para menos, ¿verdad? Derrocha confianza, incluso orgullo.

Cuidado, es una frase que pudiera decir mucho pero no dice nada.
Vanilocuencia. Palabras vacías.

Llegar lejos es excelente si vas en dirección y sentido correctos.
Si no es así, puede ser bueno, regular, o —muy— malo.

Es necesario que busques ese lugar al que quieres ir. Tu lugar.
No el que te dicen, no el que esperan de ti. El tuyo.
No se trata de andar mucho, sino bien. Hacia el destino adecuado.
Llegues más lejos o menos.

Ideas para triunfar

Hoy me he encontrado con un artículo titulado: Ideas para triunfar sin esforzarte demasiado.

Lo confieso, he estado a punto de posar mi dedo sobre el titular intrigado por las geniales ideas que podría contener. Pero he sido fuerte, mi sistema 2 —mi yo racional— ha llegado presto y veloz al rescate y me ha lanzado un mensaje: ¿Para qué invertir unos preciados minutos de tu vida en esto?

Puede que lo hayas leído. O uno similar, yo he leído varios.
No te sientas mal, es lógico y normal.
Asúmelo, no hay atajos. Lo excepcional tiene precio: tu esfuerzo y compromiso.

GTD®, enfoque y libertad

GTD® es sentido común. Dar tus primeros pasos implica tener claridad y valor para admitirlo, y dar los siguientes establecer un compromiso consecuente. Pero GTD® es mucho más.
Es pensar en resultados y en el próximo paso que te acerque a ellos.
GTD® es pensamiento, decisión y reflexión. Es actitud más que aptitud.
GTD® es necesidad ante un mundo hiperconectado y saturado. Es explorar, es acoger y también es descartar.

GTD® propone, no impone. Es un modo de pensar antes que un modo de actuar, y es un modo de actuar que no necesita de un modo de pensar. Necesita pensamiento y comportamiento. Necesita que en ocasiones uno gobierne al otro, y que en otras el otro se anticipe al uno.
GTD® abre puertas, no las cierra. Te pone en el centro de un espacio donde tú y solo tú decides hacia donde dirigirte.

GTD® consiste en capturar, aclarar, organizar, reflexionar y ejecutar.
Consiste en tener presentes todas tus opciones. En evaluarlas, pensar sobre ellas y tomar decisiones sobre que compromisos asumes y que compromisos eludes. Y en ponértelo fácil para hacer lo que decidas hacer y avanzar hacia lo que deseas alcanzar.
GTD® consiste en practicar para saber en qué momento correr y en qué momento parar. En qué momento mirar arriba y en qué momento mirar abajo. Consiste en aprender a escucharte y detectar tus necesidades.

GTD® consiste en ser flexible, no en ser estricto. Consiste en mantener la mirada sobre la esencia y no sobre el detalle. Y consiste en retirar la mirada de la esencia y fijarla en el detalle.
GTD® consiste en crear y mantener actualizado y accionable un inventario de tus compromisos que te permita liberar espacio mental y abrir las puertas a la creatividad. Consiste en economizar en recursos que no obtienen retorno y en dedicarlos a lo que retorna un valor por encima de su coste.

GTD® te abre la puerta a derribar el castillo de naipes porque puede construirse de nuevo.
Te hace libre para tomar el camino equivocado porque puedes regresar. Porque aprendes y refuerzas. Porque puedes construir nuevos caminos que hasta ahora desconocías y porque cualquiera de ellos puede ser el correcto.
GTD® te brinda la libertad y confianza necesarias para centrarte y perderte por completo en lo que estás haciendo porque sabes que el resto puede esperar.

GTD® te brinda la oportunidad de ser libre para hacer lo que quieras y cuando quieras sin la amarga sensación de no saber si tendrías que estar haciendo otra cosa.
Te permite mantener el control sobre tu vida, te pone al mando. Te garantiza evaluar y tomar decisiones sobre todo aquello que te importa. Primero no cambia nada fuera, cambia todo dentro. Después cambia mucho fuera, consecuencia de los cambios dentro.

GTD® no es un conjunto de reglas que te someten, sino un conjunto de prácticas que te guían.
GTD® te ayuda a mirar dentro antes que fuera, para ayudarte a descubrir qué deseas. Y a mirar fuera antes que dentro para ampliar o modificar tu círculo de deseos.
Es brújula más que mapa, para ayudarte en tu camino hacia ese lugar. Y es mapa más que brújula, para ayudarte a visualizar donde estás y dónde se encuentra el destino que has elegido.

GTD® no consiste en tener de forma permanente la mirada fija en un destino, sino en tener la capacidad de revaluarlo y cambiarlo. Tampoco consiste en hacer planes inquebrantables, sino en forjar un nuevo plan cada día a sabiendas de su volatilidad.
GTD® te enseña que el mejor modo de tratar con lo incierto es asumirlo como constante y que estar preparado es posible.

GTD® consiste en revaluar donde estás y donde quieres estar con regularidad y hacer correcciones en tu camino.
Consiste en no aceptar que estás en manos del destino y aceptar la responsabilidad de tener algo que decir.
GTD® consiste en distinguir qué no puedes cambiar y qué sí, y centrar tus esfuerzos en esto último. Y en aceptar que estar en continuo movimiento no tiene sentido si no sabes para qué haces lo que haces.

GTD® consiste en salir de la falsa zona de confort que te proporciona el desconocimiento, en asumir que desde la ignorancia tolerada tu única alternativa es convertirte en una persona reactiva en todo momento.
Consiste en elegir proactividad antes que reactividad en cada ocasión que te sea posible. También consiste en prever y anticipar en lugar de reaccionar.
GTD® consiste en hacer lo que debes en el momento adecuado y en saber postergar lo que aún necesita su propio momento.

Recientemente, la David Allen Company ha resumido todo esto y mucho más —en algunos casos lo he obviado, en otros afortunadamente estoy por descubrirlo— en una solemne sentencia: Freedom. Focus. GTD®.

En unos años, si aún no te has ido o si vuelves aquí, descubriremos más. Quizá sigas en tu camino, o quizá busques volver a él. Yo seguiré firme en el mío, con sus curvas, subidas y bajadas, a mi ritmo. Y ampliaremos o reescribiremos esta entrada, juntos, para abrir el mundo de GTD® a quien viene detrás. O mejor dicho, para que GTD® le abra los ojos a su propio mundo.

GTD® & Todoist en 2021

En estos días de la Semana Santa 2021 en que los viajes están limitados, he pensado que —quizá, solo quizá— podrías dedicar un rato a reflexionar sobre aspectos varios de tu vida. Cualquier opción sería excelente y cualquiera retornaría más que has invertido, seguro. Una tan buena como otra puede ser tu sistema GTD®.

Aunque es plenamente vigente, Todoist ha evolucionado algo desde que Pablo Paredes escribió su fantástica serie dedicada al montaje de su sistema sobre esta aplicación. Y como me gusta experimentar, pues qué mejor que compartir los resultados de mis experimentos contigo.

De ahí nace esta guía GTD® & Todoist en 2021 publicada hoy en el blog de Aprendiendo GTD. Poco ambiciosa pero de la que quizá puedas extraer alguna idea para tu sistema actual, incluye algunos tips para aprovechar las últimas features introducidas por el equipo de Todoist. Espero que te sea útil.

¿Qué quiere?

¿Qué quiere esta persona que me ayuda sin pedirme nada?
¿Por qué se acerca a mí? ¿Qué busca?

Seguramente tu atención. O tu dinero. O ambos.
Posiblemente tu apoyo o ayuda en otro frente.
Exhibe su mejor sonrisa, pero puede estar envenenada.
Lo más probable es que solo sea interés. Existe algo detrás que aún no ves, pero lo intuyes.
¿Qué tienes que pueda interesarle?
Repasa bien la lista. Otra vez. Y otra más.

Sí, estoy seguro. Solo busca tu atención y dinero.
Está comprando, no regalando.

O quizá solo te ayuda. ¿Tú que crees?
Puedes arriesgarte. O no. Suerte.

Sé más eficaz, parte 1 capítulo 13

Nueva cita con el libro «Sé más eficaz» de David Allen en Aprendiendo GTD. Hemos llegado al capítulo 13.

Sólo te puedes sentir bien con lo que no haces, cuando sabes qué es lo que no haces. Disponer de un inventario actualizado de tus compromisos te permite tenerlos bajo control, saber con qué te has comprometido y saber cuánto puede esperar cada uno de ellos.
Esto significa que dentro de un rato puedes optar por salir al parque a jugar con tus hijos, sin que ningún apunte en tus listas te recuerde hacerlo. Tu inventario te brinda la oportunidad de elegir con libertad qué hacer en cada momento, y hacerlo con la total y absoluta confianza en que no existen opciones mejores.

Por otra parte, es necesario tener siempre presente para qué creamos y mantenemos todo este inventario. El «¿Para qué?» de hacer algo, o hacerlo de un modo concreto, es uno de los pilares sobre los que se asientan la efectividad en general y GTD® en particular. Representa la pregunta a la que debes someter cualquier cosa que decidas hacer.

Enorme, grandiosa esta frase de Lin-Chi con la que cierro para ti este resumen: Cuando tengas hambre, come tu arroz; cuando estés cansado, cierra los ojos. Tal vez los tontos se rían de mí, pero los hombres sabios entienden a qué me refiero.

¿Aportas suficiente?

Cuando necesitas atacar lo que hace tu competencia es que no aportas suficiente.

Te revistes de una aparente seguridad, pero dudas. Temes. El resto de las personas lo ven y sienten. Ya no existe dominio per se que dure años. Ni horas. Cualquiera tiene voz y puede destronarte, puede comerse tu credibilidad o tu negocio.

El mundo es soberano. Está informado. Lee, escucha, busca, reconoce aporte y valor. Mantenerte arriba depende de aportar valor. Más que aporten otros. Y eso, mirando a sus espaldas, no lo lograrás jamás. Tienes mucho trabajo.

Memento Mori. Reinado volátil. Innova, aporta, o muere.

GTD® no se estudia, se practica

Lo haces una vez, y otra, y otra más. Te equivocas, pero insistes. Lo pones en práctica hasta que sale de ti de un modo natural. Hasta que esos comportamientos forman parte de tu persona. Hasta que tu propia naturaleza está incompleta sin ellos. Más avanzas, más necesitas.

Repites, y repites, y repites, hasta que se integran tan profundamente que aparecen de forma espontánea. Sin que te lo ordenes. Sin que tengas siquiera que pensarlo.

GTD® no se estudia, se practica.
Todo el tiempo, en cualquier circunstancia, momento y lugar.
Y luego desaparece. Ya no es GTD®, eres tú.

Romper con el pasado

Hay una tendencia a pensar que romper radicalmente con el pasado es necesario para construir futuro. Sin embargo, el pasado es un archivo muy útil repleto de experiencias prueba/error y de muestras sobre qué ha funcionado y qué no en base a determinadas circunstancias.

Esas circunstancias han cambiado pero el conocimiento acumulado continúa siendo muy válido y útil. Es necesario construir futuro, pero no por ello es necesario romper con el pasado. Lo necesario es aprovechar las virtudes que nos ha brindado sin permitir que nos condicione. Lo necesario es romper las cadenas pero mantener la experiencia.