De quién rodearte

El secreto de mi éxito

Si buscas estar por encima de todo el mundo que te rodea, tu propio ego te impedirá detectar su enorme potencial. Nadie será suficientemente bueno. Nadie querrá acompañarte. No habrá nadie de quién rodearte.

Si quieres navegar en solitario, hazlo porque sea tu elección. Si no valoras al resto, no será tu elección. Simplemente será tu única opción.

Momento y coste

¿Quieres conocer las noticias destacadas del día de ayer en tu ciudad? Seguramente puedas hacerlo de un modo sencillo, tan solo necesitarás consultar algún medio adecuado y ahí las tienes.

¿Quieres saber qué acaba de ocurrir hace escasos momentos en ese lugar hacia el que ves pasar tantos coches patrulla con las sirenas en marcha? Es posible que puedas hacerlo, pero sin duda va a resultarte más difícil que si tratas de saberlo dentro de dos o tres horas.

¿Te gustaría saber la combinación de números premiados en algún sorteo que se llevará a cabo mañana? Esto te resultará más difícil aún. De hecho, probablemente imposible si no se trata de un sorteo amañado.

Cada qué hacer o qué saber en un momento específico lleva asociado un coste. En ocasiones bajo, y en otras impagable. Esperar un poco puede reducir el coste exponencialmente, y esperar de más puede resultar fatídico para depende qué.

Cuando el momento no importa demasiado, ¿no sería mejor economizar?

Y cuando el momento es un factor absolutamente determinante, ¿cuánto pagarías por cada segundo?

Una pelota o un bumerán

Lanzar es lanzar. Si pones tu atención en hacerlo, realmente da lo mismo lanzar una cosa que otra. Sin embargo, si existe un propósito para ese lanzamiento todo puede cambiar. Entonces importa qué lanzas y cómo lo lanzas.

Si lanzas una pelota, no esperes que regrese si algo o alguien no te la devuelve. Puedes estar jugando frente a un muro, donde impacta y regresa. O lanzársela a una persona que la recoge y envía de vuelta. Pero en caso contrario, la perderás o te tocará ir a buscarla.

También podrías lanzar un bumerán. Y en este caso todo cambia. Si sabes lanzarlo y ningún otro elemento interviene, regresará.

Con las relaciones suele ocurrir algo muy diferente a lo que ocurre con una pelota o un bumerán. A más esfuerzo pones en que algo regrese, menos —o peor— suele hacerlo.

Tiene una explicación. Cuando tu atención está centrada en lanzar para que algo regrese, lanzas de un modo diferente. Pones atención a diferentes detalles, te preocupan otros aspectos. Pensar en cómo y qué lanzar para que regrese del modo que deseas que lo haga facilita olvidar pensar en otros factores.

Sin embargo si lanzas con la intención de hacer tu mejor lanzamiento, sin preocuparte por lo que ocurra después, se produce la magia. No solamente lanzarás mucho mejor. Curiosamente, cada vez habrá más personas esperando devolverte lo que has lanzado.

Tomar decisiones

¿Cuál es tu trabajo? Probablemente una de las primeras capas, de las mas básicas y de las que sustenten todo el resto de ocurrencias que tengas, se relacione estrechamente con tomar decisiones.

Puedes practicar. La toma de decisiones también puede trabajarse, desarrollarse y mejorarse. Pero cuidado.

Si tienes que empaquetar 1000 productos a mano, probablemente te encantaría encontrar el modo de dejarlos todos empaquetados hoy. A más practiques, más rápido empaquetarás. Más y suficientemente bien definen el punto que buscas.

Sin embargo, no querrás tomar 1000 decisiones importantes hoy. Quizá 10 de calidad sea lo más importante que puedas hacer. Mejor mejores que más. En este caso, suficientemente bien podría no ser suficiente.

Aplicaciones

Por ejemplo:

  • Saber mucho inglés pero no hablar inglés, ni leerlo, ni escribirlo
  • Saber mucho sobre teología y no vivir lo que sabes
  • Saber mucho sobre GTD y no aplicarlo en tu vida

Se parece a tener coche sin conducir. Extiéndelo al ámbito que quieras.

Ocurren dos cosas:

  • Has invertido en algo y, sin embargo, no obtienes ni una parte del retorno que podrías obtener
  • Aún queda más de lo que crees, porque sin práctica falla un pilar fundamental del aprendizaje

Alguien me ha dicho que solamente necesita enseñarlo. Peor. El término solamente es el patito feo en esa frase. Pero tiene remedio.

¿Qué te gustaría llevarte?

Una pregunta muy potente. Facilita poner el foco en algo concreto, útil, ansiado. Invita a establecer un propósito, en lugar de dejarse llevar hacia donde quiera que sea que lo que estés haciendo te lleve.

Y no es preciso que te la hagan. Puedes hacértela tú, siempre que quieras hacerlo. Y si mantienes un mínimo de atención sobre tu respuesta, es muy probable que sí que te lleves algo.

Motivación

Es eso que se encuentra entre el miedo y la satisfacción, dos de las sensaciones fundamentales presentes en tu vida.

Haces algo porque temes las consecuencias de no hacerlo, porque ansías las consecuencias de hacerlo, o por la extraña mezcla de sensaciones que puedas encontrar entre ambas situaciones.

Si profundizas lo comprobarás. No la busques en otro lugar. Si quieres que te empuje, enfrenta consecuencias.