MLTS

La empresa en que inicié mi vida profesional y que aún hoy es mi área laboral principal.

Al margen de esos «pequeños escarceos laborales» de estudiante que muchas personas hemos disfrutado y de los que guardamos intensos —mejores o peores— recuerdos, mi vida profesional con dedicación plena comienza aquí.

Se trata de una pequeña empresa familiar fundada por mi padre cuya base se encuentra en Gijón, Asturias.

El porcentaje mayoritario de nuestro negocio se centra en la asistencia en las variantes de hogar, comercio y comunidades de propietarios para compañías aseguradoras desde hace más de 25 años. Se trata de un sector altamente competitivo y que, como muchos otros, ha sufrido cambios severos en los últimos años. Este hecho nos ha obligado y beneficiado a partes iguales, hemos evolucionado y crecido —a voluntad en ocasiones y a necesidad en otras—.

Dentro de este modelo de negocio hay evidentes ventajas —no existe la necesidad implícita y constante de generar negocio salvo intención de crecimiento, porque llega por medio de los contratos con grandes clientes— y desventajas —dependencia de un número reducido de grandes clientes—. Se trata de un modelo de gran volumen a bajo retorno, en que la necesidad de monitorizar cifras de negocio en real time y la creación de un marco que haga posible la inmediatez de movimiento son constantes que lo condicionan todo.

Poder poner a las personas delante es lo que marca la diferencia entre una PYME como es la nuestra y las grandes corporaciones, donde las excepcionalidades y singularidades constantes tienen menor cabida.

Apostamos por el valor de la experiencia y profesionalidad en un ámbito cuyas exigencias fundamentales son otras. El mundo avanza a paso firme, y francamente desconozco cuándo llegará el momento en que la artesanía en este sector deje de ser una opción viable. El análisis de los cambios sufridos en el último par de décadas me dice que ese momento llegará pronto. Habrá quien lo añore.