La pata de la mesa

La mesa cojea. Es incómodo, en cuanto la tocas oscila, y ese sonido de las patas golpeando el suelo llega a ponerte de los nervios.

Te pones a comprobar cuál es el problema. En el mejor de los casos puede tratarse de alguna pata, y en el peor de ese suelo que tu siempre has visto perfectamente nivelado hasta que has colocado esta mesa en ese preciso lugar. Y si se trata de una pata, podrías cambiarlas. O rectificarlas. Incluso poner un pequeño taco debajo de una de ellas. O más simple, un papel plegado.

Diferentes soluciones. Más rápidas o menos, más costosas en recursos o menos, más duraderas o menos.

La mesa ya no es una mesa, ni las patas unas patas, ni el suelo un suelo. Son ejemplos que representan que no siempre tus únicas opciones se reducen al todo o nada. El todo o nada es peligroso en muchas ocasiones. Casi siempre termina por convertirse en nada.

Un papel plegado puede resolvértelo de momento. Y un taco de goma podría resolvértelo por bastante tiempo. O quizá deberías rectificar las patas, cambiarlas, o incluso cambiar de mesa. ¿Existe algo más importante en tu vida ahora mismo que una mesa que no cojea? ¿Y durante cuánto tiempo necesitarás que no lo haga?

Lejos

Los desastres ocurren, pero hay que tratar de mantenerlos lejos.

Aunque el riesgo cero apenas existe, puedes acercarte en lo posible. Una situación de desastre frecuente que puede anticiparse es la de pérdida de datos. Trabajas con ellos a diario, pero sin embargo es muy habitual pensar que ese tipo de cosas le pasan a otras personas.

Por si no es tu caso y prefieres prevenir que lamentar, te presento a Afi y Spin. Son dos opciones para tu empresa, aunque hay más. Si trabajas con Google Workspace o Microsoft Office 365 podrían acercarse a lo que necesitas. Copias automáticas e incrementales de servidor a servidor en un proceso transparente para ti.

No olvides que no pasa nada, hasta que pasa. Los desastres mejor todo lo lejos posible.

Una meta

Te acercas con un pequeño paso. Y luego otro. Y uno más. La meta se alcanza con movimiento recurrente. Hoy, y mañana, y pasado mañana.

Lo realmente necesario es querer. No se trata de preguntarte si quieres y responder afirmativamente. Ese tipo de respuestas afirmativas no son fin de nada, son comienzo de algo. La respuesta afirmativa real se esconde tras el acto cotidiano que genera.

No pides confianza, demuestras que es seguro confiar. Puedes pedir favores, pero es muchísimo mejor demostrar que los mereces. Ni pides credibilidad, la creas cada día. Nada importante se dice, se hace.

Hay  personas que sacrifican su mes de vacaciones —o su vida— para irse al otro extremo del mundo a luchar y cooperar por lo que creen, porque quieren. Otras consiguen abandonar fuertes adicciones, porque quieren. Las hay que pasan la noche en una furgoneta para dar una charla sobre algo en lo que creen, porque quieren. Incluso algunas se enfrentan a su familia o amigos, porque quieren defender aquello en lo creen. Todas lo hacen porque quieren, y sabes que quieren porque lo hacen. solamente marca un inicio.

Y tú, ¿realmente quieres adelgazar y no eres capaz de levantarte del sofá para pasar 90′ en un gimnasio a tres manzanas de tu casa, o mantener una dieta saludable más allá de una semana?

No te creo. No hay nada roto en tu interior, no eres menos que nadie, y no conseguirás nada compadeciéndote. No quieres. Cuando quieres, no son necesarios los síes diarios. Uno basta para comenzar a avanzar hacia tu meta.

P.S.: Mi regalo de Reyes, un poco de incomodidad. No parece gran cosa, pero podría serlo. Depende de ti.

¿Te pagan bien?

Te pagan bien

Si necesitas recordarte regularmente que estás bien pagado, es una señal segura de que no te gusta tu trabajo.Simon Sinek

Darte cuenta es el primer paso. Pero no servirá de nada si posteriormente das dos atrás con:

  • Es la vida
  • Ya quisieran muchas personas…
  • ¿Y qué voy a hacer?

No es la vida. No es suficiente. Siempre puedes hacer algo. Si no quieres mejorar, te estás perdiendo lo mejor. Y si no mejoras es que no quieres.

Esfuerzo

Tienes un enchufe. Deseas conectar más de un aparato, así que le conectas una regleta de modo que ahora pasas a tener varias tomas para enchufar en lugar de una. Y si resulta que el número de aparatos que quieres conectar va en aumento y te quedas sin tomas, siempre puedes reemplazar la regleta por otra con más tomas o conseguir otra regleta y conectarla a la primera.

Y así sucesivamente. Necesitas más tomas, das una respuesta relativamente sencilla a esa necesidad.

Sin embargo, si tienes unas mínimas nociones técnicas sabrás que no es tan sencillo. En el juego intervienen otros factores que a los ojos inexpertos pasan inadvertidos. ¿Cuántos aparatos conectas? ¿Cuántos estarán en funcionamiento al mismo tiempo? ¿Qué consumo genera cada uno de ellos?

Tanto el cableado como el resto de elementos de la instalación que alimentan esa toma sufrirán considerablemente si les exiges un rendimiento por encima de su capacidad de forma continuada. Se calentarán, y pueden llegan a quemar. Y si deseas ampliar estas capacidades, lo más probable es que precises dimensionar tu instalación y contratar más potencia. Todo ello redunda en un mayor gasto.

Este detalle aplica a cualquier parte de una instalación, eléctrica o no. Y viceversa ocurre lo mismo.

Si tienes una casa grande y tanto presión como dimensión de tuberías no se encuentran optimizadas para ella, a medida que vayas solicitando agua en diferentes puntos la presión de entrega irá disminuyendo hasta el punto de reducir en mucho su usabilidad. Pero disponer de una presión suficiente para que todos los puntos de agua puedan entregar una presión considerable si se utilizan al mismo tiempo, puede conllevar que sea excesiva cuando no estés utilizando el agua en ningún punto y, por tanto, impidiendo que se libere presión. Una tubería podría reventar debido a ello.

Cuando se trata de calcular los parámetros óptimos para una instalación probablemente tu mejor opción sea confiar en buenos profesionales con una demostrada experiencia. En otros ámbitos, calcular hasta qué punto el esfuerzo merece la inversión y a partir de cuál deja de merecerla, también sigue pareciendo un requisito obvio e indispensable antes de ponerse manos a la obra.

¿Cuántos aparatos puedes conectar o cuántos grifos puedes abrir en tu vida, manteniendo la seguridad y garantizando una experiencia óptima? ¿Cuánto esfuerzo requerirá añadir un enchufe más, o un punto de agua más? ¿Cuál es el retorno? ¿Merece la pena? ¿Te preguntas esto alguna vez?

El momento de hacerlo podría ser hoy.

Hazte oír

El día pasa rápido. Y la semana. Incluso el mes. Dejar a tus hijos en el colegio, recogerles, el trabajo, recados, mantener mínimamente tu casa hasta que la vida te de un respiro. Y cuando te lo da, ponerte a recoger o limpiar es lo último que piensas en hacer. El tiempo se va, y una semana más. Y un mes más. Es posible que necesites:

  • Parar, observar, evaluar
  • Tomar decisiones
  • Comprometerte con resultados

¿Qué te impide parar, observar y evaluar una situación? ¿Qué, tomar decisiones? ¿Tiempo, permiso, aprender a hacerlo? ¿Qué te impide cambiar algo cuyo estado actual te desagrada?

No es preciso desbaratar tu vida para introducir un cambio. Todo el mundo tiene el mismo tiempo. Dicen que es mejor pedir perdón que permiso. Si no sabes puedes aprender, y si tú no haces algo nadie lo hará. Si la vida avanza inalterable al margen de lo que hagas, no te estás haciendo oír.

Más que un simple negocio

En ocasiones puedes llevarte sorpresas. Cuando accedes a un canal de YouTube como este a curiosear, esperas encontrarte pequeños vídeos promocionales y poco más.

Y es posible que solamente te encuentres eso. O que te encuentres algo más. Quizá un buen puñado de personas de diferentes culturas, edades, expectativas y posibilidades, y a las que sin embargo une más de lo que parece.

No es casual, es causal.

Un nuevo comienzo

Nochevieja 21-22

Hoy quería recordarte esta entrada. Habla sobre un nuevo comienzo.

Todo está en tu mente. Un nuevo año no significa un nuevo comienzo. La cruda realidad es que los propósitos de año nuevo son una excusa perfecta para aplazar compromisos que podrías —y quizá deberías— adquirir hoy. Cualquier día puedes tomar la decisión de cambio, cualquier día puedes comprometerte y cualquier día puedes iniciar un nuevo camino.

Dejarlo para el nuevo año es, generalmente, simplemente dejarlo.

Sin embargo, tengo para ti una buena noticia. Si con la llegada del nuevo año no arrancas eso que llevabas meses prometiéndote que arrancarías… ¿qué te impediría arrancarlo el 23 de enero?

La psique sigue al cuerpo

El cuerpo sigue las instrucciones de nuestra actividad cognitiva, y la psique sigue al cuerpo. Un círculo vicioso.

Toda reacción tiene un precedente. Mientras que, cuando la actividad cognitiva genera un estímulo que tu cuerpo sigue, el movimiento de tu cuerpo genera percepciones que a su vez se procesan y tienen respuesta desde un punto de vista cognitivo. Y tras esa respuesta, otra física. Y vuelta a comenzar.

Probablemente las afirmaciones concluyentes en este juego de qué fue antes, el huevo o la gallina tengan muchos matices. Y adeptos a ambos bandos. Desde luego, se escapan con mucho a mi conocimiento en la materia.

Pero sí existe algo que, sin lugar a dudas, ocurre. Hacer algo diferente genera estímulos diferentes que llaman a comportamientos diferentes. Quizá no te interese perderte en qué llegó antes. Pero, definitivamente, debería hacerlo conocer hacia dónde podría llevarte.

Lo que está, está

Lo que está, está. Se vea o no, sigue estando hasta que lo dejes ir.

Cuando vas a salir puedes elegir lavarte el pelo, o elegir ponerte un gorro. Cuando algo que no puedes controlar ocurre, puedes centrarte en avanzar del modo que te sea posible, o estancarte dándole vueltas y más vueltas. Y cuando algo se tuerce puedes asumirlo públicamente y buscar soluciones —incluso pedir ayuda— o tratar de ocultarlo hasta sus últimas consecuencias.

En ocasiones, lo que no quieres que se vea o sepa terminará por verse o saberse. En otras no. Pero incluso cuando creas haber tenido éxito estarás perdiendo. Consume energía. Con frecuencia el precio más alto se paga tratando de ahorrar. Cuando tienes la oportunidad de poner el contador a cero, es necesario que lo hagas. Si conduces mirando atrás, te estrellas antes o después.