Una taza de café

Pequeña, ajustada a una dosis estándar.
Con forma de recipiente, vasija, para alojar café sin derramarlo.
Con un pequeño asa o agarradera, ajustado a su tamaño y peso.

No es un vaso, ni una botella. Ni lo necesita.
Es para tomar un café.
Es una solución adecuada a su propósito.
Sin parafernalia insípida. Sin ausencias necesarias.
Perfecta para tomar un café.

¿Dirías que tus productos, tus comportamientos, tus resultados son como una taza de café?

Naranjas, mandarinas, bananas

Naranjas o mandarinas.
Plátanos macho o bananas. Plátanos de Canarias.
Manzanas Golden o Gala.
Ni mejor ni peor. Depende para qué. Depende del momento.

Más grandes, más pequeñas.
Más verdes o más maduros.
Ni mejor ni peor. Depende para qué. Depende del momento.

iPad u ordenador. Smartphone.
Portátil o sobremesa. Con o sin monitor panorámico.
Ni mejor ni peor. Depende para qué. Depende del momento.

Siguientes acciones de una lista u otra. Vinculadas a un área u otra.
De 60′ o de 10′. Que requieren de mayor o menor energía.
Ni mejor ni peor. Depende para qué. Depende del momento.

Mi opinión no cuenta

Tu opinión es huérfana. Has tenido esa sensación, seguro.
Va unida a otras. No me escuchan. No me valoran ni respetan.

Y no aciertas a comprender porque ocurre.
Te esfuerzas por ofrecer soluciones coherentes. Las mejores.
Desde que ha comenzado la conversación tu cerebro ha rescatado decenas, cientos de opciones. Y las ha evaluado, enfrentado y filtrado a velocidad record.
Mientras, hablaban.
No pueden haber hecho un análisis exhaustivo como tú.
Y sin embargo, tu contribución no despierta interés.
Les falta perspectiva. Y sentido común. No es tu culpa.

Valorar y respetar es escuchar.
La próxima vez irá mejor.
Pruébalo.

Retener talento

Llamar y retener al talento va más allá de sacar la billetera.
Consiste en balancear equilibrios, ofrecer retos y oportunidades.
Dibujar un propósito y permitir que sea común. Asegurar que lo sea.
Incentivar desarrollo, crecimiento, espíritu de superación y aporte.
Aplaudir cada obstáculo superado y logro alcanzado.
Canalizar la energía, cohesionar, desbloquear el avance.
Guiar, apoyar, orientar, acompañar mirando siempre al propósito.

Retener el talento no es evitar las fugas.
Evitar fugas es reactividad, poner parches.
Retener el talento es crear un marco donde las fugas no tengan cabida.
Construir algo que nadie quiera perder.
Es proactividad, guía y propósito.

Digitalizarse es renacer

Digitalizarse no es una opción, es una necesidad.
Una alternativa a la lenta agonía.

Digitalizarse no es tener una página web.
Ni es tener presencia en Internet.
No es desarrollar mínimamente tus competencias digitales.
Tampoco es tener la capacidad de trabajar en remoto.
Ni siquiera es tener la capacidad de desarrollar redes o relaciones fuera de tu alcance físico.
Digitalizarse es todo ello y más.

Es adaptarse a una época. Es existir en tu época.
Digitalizarse es renacer.

Agendas

¿Alguna vez has pensado en tener una lista de recordatorios por persona de trato frecuente?

Tus compañeros y compañeras de trabajo, tu jefe, tu equipo, tu pareja, la reunión semanal de departamento.
Una lista para cada persona o colectivo.

¿Y si cada vez que necesitases tratar un asunto con esa persona lo apuntases en su lista?
¿Y si esas personas hiciesen lo mismo y tuvieran una lista con tu nombre?

Sin levantarte de la silla cada cinco minutos.
Sin interrumpirles diez veces diarias.
Ni ellas a ti.
Solo una, o dos.
Trabajar con sentido.
Economizar.
Respeto mutuo.

Un negocio es un intercambio de intereses

Un negocio no es más que eso, un intercambio de intereses.
Un intercambio en que cubres una necesidad a cambio de una compensación.

¿Qué ofrezco y cómo?
¿Quién lo necesita?
¿Quién más ofrece lo mismo?
¿Cómo lo hace?
¿Qué pide a cambio?
¿Quién se lo compra?

Distínguete.
Cubre necesidades concretas. Especialízate.
Estudia la oferta. Compárate. Mejórala.
Conoce a tu público.
Utiliza tus compensación para abrir o cerrar mercado.
Conviértete en alguien que te interesaría comprar.

Es libertad, no límites

Tu sistema de recordatorios no es una declaración de límites.

Construirlo y mantenerlo no es crear un marco inexpugnable que te atrapa.
Cuando lo construyes, cuando lo usas, revisas y actualizas, estás creando libertad.
Luchas contra la opresión del desconocimiento, del dejarse llevar, del conformismo.
No creas barreras, las derribas.

No existe libertad sin capacidad para elegir o decidir.
No existe capacidad para elegir sin opciones.
Y no existe peor opción que desconocer tus alternativas.

Si quieres ser libre, crea y mantén operativo un puesto de mando que te permita serlo.
Es tu responsabilidad. En exclusiva tuya.

No son palabras, ni gestos, es un mensaje

Exteriorizas algo. De un modo, con una intención, buscando una reacción.

Lo haces con unas palabras —o una mirada, o un gesto…— concretas. Y también hay un canal, una temporalidad, una actitud. También se modelan, forman parte del mensaje.

El «para qué» lo gobierna todo. La reacción. Partiendo de ella defines qué y cómo comunicas.

No deposites toda tu confianza una de las partes. El mensaje es todo, cada detalle.

Si lo haces te acercarás al «para qué», convertirás intención en —deseada— reacción.
Sino, bueno, algo ocurrirá. Quién sabe qué.

Tu Revisión Semanal equivale a una pregunta y su respuesta

¿Dónde estoy hoy, ahora, y dónde quiero estar en los próximos días o semanas?
No es una respuesta obvia, pero es necesaria.

Tu sistema refleja tu vida. Actualízalo. Piensa.
Si has hecho cosas y no las has tachado, táchalas.
Si te has dado instrucciones erradas o poco claras, corrígelas.
Si te has comprometido sin deber hacerlo, descomprométete.
Si quieres o necesitas asumir nuevos compromisos, comprométete.

Y responde con propiedad. O revisa más. Es una respuesta necesaria.
Marca el día en tu calendario o agenda: «Hoy sé dónde estoy y dónde quiero estar a corto plazo».
Escríbelo. Y disfrútalo.

Enhorabuena.