Lambada

¿Recuerdas la lambada?

Atreviéndome a conjeturar diría que al menos la mitad de las personas que leen con cierta regularidad este blog tienen la edad suficiente para recordar ese boom que desató entrando en los años noventa.

Lo que es probable, es que no conozcas ciertos detalles sobre cómo nació.

Lo hizo a través de la gran popularidad que adquirió el tema de un grupo franco-brasileño de la época. Se trató de un tema que alcanzó el nº1 en un elevado número de países y cuya frescura y novedoso ritmo dio lugar a la aparición de ese nuevo género musical.

Sin embargo, ese tema era un plagio. Sus autores originales lo demandaron ante la justicia y ganaron la disputa legal.

Es un buen ejemplo sobre las dos caras presentes en la casi totalidad de aspectos de nuestra vida.

La pieza original es la original, y la lambada se basó en una copia. Sin embargo, la copia demostró más originalidad que la original y llegó a conseguir muchas cosas que su predecesora no pudo. Al mismo tiempo, su estilo novedoso se vio seriamente afectado por este hecho, aún cuando la parte difícil fue la nueva.

En este caso perduró el estilo aún bajo la sombra del plagio, pero en otras ocasiones la sombra se intensifica hasta conseguir cubrir por completo algo que brilla.

No se trata de un hecho aislado. Esas dos caras están presentes aún cuando es una la que aparece. Solamente es necesario profundizar un poco y la otra se revelará. Recuérdalo cuando llegue el momento, todo puede verse desde otra perspectiva.