Profesional

Algunas personas que aparentemente saben de qué hablan señalan que ya no se trata de parecer profesional. Mejor dicho, no se trata de parecer profesional al principio.

Resulta que parecer profesional es lo que le parece una buena idea a todo el mundo. Y entonces todo el mundo, lo sea o no lo sea, hace lo posible por parecerlo. Entonces unos y otros hacen lo mismo, y resulta que son demasiados.

Como son demasiados, el secreto se encuentra en destacar entre el resto.

Hace tiempo, quien parecía profesional destacaba. Esto ocurría porque la mayor parte no hacía. Pero las estrategias se copian, se masifican y se agotan. Lo común aburre y la atención escasea. Y si aburres no tendrás la oportunidad de demostrar si solamente pareces profesional y perteneces a ese reducido grupo que, además, es lo que parece.

Entonces, en el mundo en que todos parecen profesionales la falta de ortografía fija la atención. Y el término que no se espera. Y las gafas amarillas.

Pero poco a poco se va agotando para todos los que han llegado segundos, al mismo ritmo a que más y más personas escriben expresiones como «a ver, haber, haver…» o se ponen gafas amarillas. Por eso ahora Seth lleva la camisa del pijama.

Si piensas hacerlo también, suerte. Pocas personas saben cruzar la frontera del ridículo y seguir transmitiendo una imagen profesional al mismo tiempo.