No tienen tiempo

Yolanda Díaz achaca el absentismo a la salud mental y a que los trabajadores «no tienen tiempo».

Promover que la solución a esta situación pasa por reducir la jornada laboral —por beneficioso que pueda resultar en algunos aspectos— es el resultado de infantilizar las causas que nos han llevado a ella.

A lo largo de las últimas décadas hemos evolucionado hacia un modelo en que podemos hacer más y mejor. Sin embargo, nuestra exigencia en cuanto a producción y resultados ha crecido a un nivel alarmantemente superior. Hemos creado un entorno tan rápido y volátil que elimina todo rastro de estabilidad y seguimos premiando «hacerlo todo» como si siguiera siendo posible.

Aún dentro de ese marco nuestra exigencia sigue creciendo, seguimos sin contemplar preparar a las personas para desarrollar su trabajo dentro de ese entorno y seguimos tratando ciertas habilidades críticas como opcionales.

Ahora, aparentemente nuestra solución pasa por sacar un par de horas semanales de una caja para ponerlas en otra. Sin más.

Probablemente todo esto ocurra porque las personas que tienen la responsabilidad de proponer e implantar soluciones no tienen tiempo para pensar en algo mejor. O no tienen ganas, o la capacidad para hacer propuestas mejores. Pero resulta que las necesitamos.