Sobreestimamos las consecuencias negativas

Diferentes experimentos confirman que generalmente sobreestimamos las consecuencias negativas del ‘no’.

Sabemos que un ‘no’ a algo siempre representa un ‘sí’ a cualquier otra cosa.

Sin embargo, cuando alguien nos pide u ofrece una de las opciones, tendemos a pensar que las consecuencias de negarnos a esa invitación trascenderán más de lo que realmente lo hacen. Y eso nos empuja directamente hacia la opción que en otro caso hubiéramos descartado.