Por supuesto no somos nosotros

En cuando se pone de manifiesto un problema, lamentablemente una de las principales tendencias es la de buscar culpables. En la mayor parte de ocasiones se asume que hacerlo es muy diferente a avanzar en la búsqueda de soluciones, pero antes de hacer cualquier otra cosa es necesario señalar para exculparnos. Supervivencia pura. Los culpables no somos nosotros.

El uso del teléfono móvil por las nuevas generaciones no podía ser diferente. Primero es necesario clarificar que existe un culpable y no somos nosotros para luego comenzar a avanzar, ya desde la posición de héroes en lugar de villanos, hacia algo que realmente aporte. Entonces comienzan los debates encarnizados y nos quedamos atrapados en ellos, convirtiendo exculparnos en el fin mismo de esa cruzada absurda y olvidando la base del problema que la ha generado.

Ni siquiera en aspectos tan radicalmente importantes somos capaces de centrarnos primero en quien más lo necesita. Quizá resulte mucho más rápido, efectivo y constructivo asumir que somos culpables de todo, y eso nos permita ponernos a trabajar en lo que realmente importa: las soluciones. Porque si existe una cosa realmente importante dentro de toda esta problemática es únicamente esa.