Cuando enriquece

La tecnología ha llegado para hacer mucho más sencillos y eficientes muchos de nuestros procesos. El problema aparece cuando un análisis rápido, descuidado o para el que no estamos bien preparados por falta de información nos lleva a delegar en ella incluso en situaciones desaconsejables.

Un ejemplo muy frecuente en que esto ocurre lo encontramos en GTD y su Revisión Semanal. Es frecuente leer sobre cómo muchas personas delegan parte del «trabajo duro» de este proceso en determinado software, sin darse cuenta de que ese trabajo representa gran parte del beneficio que se busca a través de llevarla a cabo.

Siempre resulta conveniente saber qué ganas y qué te pierdes cuando decides permitir que una máquina trabaje para ti. Suele ser rentable en la mayoría de ocasiones, pero no en todas.