Invirtiendo en propósito

El propósito…

… eso que dicen los expertos que conviene tener siempre presente y que muchas personas no se han molestado aún en descubrir o definir con una mínima claridad o rigor.

También es eso que que aparece en la página web de muchas organizaciones, y que algunas exhiben incluso en las paredes de sus oficinas.

Eso que en muchas ocasiones representa más un movimiento de marketing que otra cosa, y que no eres capaz de detectar en el día de la organización entre gestión inadecuada, ambientes laborales tóxicos y quejas que se multiplican sin haber sido atendidas.

En realidad el propósito debería ser privado por ley para evitar el comercio fraudulento con causas nobles.

En absoluto es necesario compartirlo de forma explícita, porque se comparte implícitamente en cada movimiento que se hace. Se intuye desde fuera sin la necesidad de que te lo cuenten.

Yo tengo uno y he invertido en conocerlo. Es privado, aunque en alguna ocasión lo he compartido con personas cercanas.

Tengo la firme convicción de que alcanzar una vida satisfactoria implica ponerle nombre y apellidos y tenerlo en cuenta en cada paso del camino.

Ya sabes,  esto le llaman hacer aquello que tiene sentido. Y actuar con propósito obviando todo aquello que va en diferente dirección requiere tener claras tus prioridades.