Es más difícil, y está más lejos…

… aunque con el tiempo se va viendo más sencillo, a la par que lejos se va convirtiendo en cerca.

En realidad no se trata de opinión, sino de hechos a los que nos resulta difícil enfrentarnos.

Siempre he sentido aversión por «lo definitivo». Cada vez que lo leo o escucho me genera rechazo, porque no se trata más que de ingenuidad, engaño o ego desmedido (o una compleja mezcla de todo ello) escondido tras unas palabras que pretenden transmitir esperanza.

Lo mismo me ocurre con esos testimonios (cada vez más habituales) que manifiestan que «ahora lo he comprendido».

Quien ahora lo ha comprendido es quien, en realidad, aún no ha comprendido nada.

No lo ha comprendido porque haber dado un paso más hacia la comprensión consigue convencerle de que ha llegado al final, cuando en realidad no se da cuenta de que ayer ya pensaba haber hecho eso antes. De nuevo su ego le ciega, repitiéndole constantemente que «ahora sí que sí».

Lo definitivo no existe, porque el propio término excluye que mañana deje de serlo (cosa que ocurre con demasiada frecuencia). Lo he comprendido tampoco, porque no deja de ser una forma más de etiquetar algo como definitivo.

En su lugar, «he avanzado un paso más hacia la comprensión» se ajusta mejor a la realidad.

Todo es más difícil y está más lejos de lo que parece, aunque se va viendo más sencillo mientras se va acercando.