¿Qué necesitan las organizaciones?

Las organizaciones necesitan muchas cosas, pero sin duda una de ellas consiste en una fuerte focalización en los ámbitos de la efectividad personal. Dedicar recursos al desarrollo de competencias y habilidades que resulten en una gestión más relajada y efectiva por parte de las personas que las componen.

En el mundo actual, resulta necesario acercar el mundo de la efectividad a todas aquellas personas y organizaciones que, en ocasiones sin saberlo, podrían lograr mucho más con menos.

Existe un beneficio evidente para las organizaciones que forman a las personas que las componen. Todas ellas pueden tener acceso a mejores prácticas para maximizar la eficiencia y eficacia del trabajo que desempeñan, lo cual tiene una repercusión directa en la calidad y/o cantidad de su producción, sea cual sea.

Por ejemplo, poner en sus manos la posibilidad de aprender, desarrollar o mejorar sus habilidades tiene como consecuencia un mayor compromiso y desempeño por su parte, y despierta y potencia vínculos emocionales como el compromiso y la lealtad.

No es el único beneficio que reciben las personas que forman parte de la organización. Adquieren o desarrollan ciertas habilidades que contribuyen a elevar su confianza, calidad y satisfacción con su trabajo y, cuanto menos, mejorar su capacidad de respuesta, perfil profesional y elegibilidad.

Les permite crecer personal y profesionalmente. Y si un día el destino les lleva a un lugar diferente pueden llevarse su historial, sus éxitos y sus aprendizajes siempre con ellos.

La persona siempre se queda lo que gana, y la organización siempre gana cuando dispone de activos más cualificados. Porque la persona se compromete y fideliza con la organización que facilita que alcance sus objetivos. Y la organización retiene un talento que hoy, más que nunca, cuesta retener.

Sin embargo, partiendo de esa premisa del winwin aún faltan dos ingredientes. Concienciación y formación de calidad.

Concienciación para tomar el camino correcto. Formación de calidad que facilite el aprendizaje rápido y sencillo, accesible, práctico e implementable desde el primer momento. Refuerzo y seguimiento para producir y asentar una nueva forma de pensar y comportarse.

Ambas se relacionan con una misión por la que trabajar. Poner en manos de ambas partes la pieza que falta y facilitar que comprendan los beneficios de contar con ella.