Eliminar para crear

Eliminar suele generar reticencia. ¿Cuál es el motivo?

Crear atrae. Crear es sumar. Todo lo contrario a eliminar. Eliminar es restar. Y sin embargo, todo lo que creas comienza eliminando.

Tras millones de años de existencia, y tras millones de personas fijándose, pensando, buscando, tratando de encontrar el modo de generar algo o mejorar algo, las bases están ya todas definidas.

¿Conoces el servicio que ofrece Zapier? Te ayuda a crear flujos automatizados. Conecta movimientos, que ya existían antes de la propia herramienta, de modo que combinándolos de formas específicas puedas crear algo nuevo.

Esta idea es extrapolable a cualquier otra que se te ocurra. Cuando creas, lo haces combinando muchas pequeñas piezas que no han sido creadas por ti, pero que seleccionadas y combinadas de un modo específico pueden dar lugar a algo. A tu creación.

Y cada creación puede ser única, en base a tus elecciones. Si construyes una maqueta inmensamente grande de un barco, utilizando palillos de madera, será única. Incluso si todos esos palillos son exactamente iguales. Incluso si sigues un patrón existente o plantilla.

No existe un modo único y exclusivo para colocar cada palillo, ni una medida de cola exacta, ni un modo único de unirlos.

Y si ves varias maquetas, presuntamente iguales, construidas por diferentes personas, fijándote un poco encontrarás sutiles diferencias. Diferencias que definen cada estilo, cada maqueta, a cada creador o creadora.

Las bases están definidas porque los palillos existen. La cola existe. La idea y acto de pegarlos y unirlos, existe. La figura del barco existe, la posibilidad de crear maquetas a imagen y semejanza de «otra cosa» existe, y la posibilidad de crear maquetas utilizando palillos y cola existe. Nada de todo ello es nuevo.

Pero el modo de combinar todas esas bases puede generar algo exclusivo.

El diccionario existe, y las palabras. Las páginas web existen y WordPress existe. Hay millones de personas que saben esto y combinan letras formando palabras, y palabras formando frases. Y que luego lo unen todo en un blog.

Pero cuando tú lo haces, eliges las letras y palabras de un modo determinado. Eliges una extensión determinada, quizá una fotografía determinada, y por supuesto publicar en una dirección de Internet determinada.

Y tu artículo es único. Has creado un artículo sirviéndote de decenas, cientos o miles de pequeñas piezas que ya estaban ahí.

Para crear tu maqueta y para crear la entrada de tu blog has comenzado por eliminar, porque decir sí a algo es decir no al resto.

Has creado una maqueta porque has decidido no pintar un cuadro. Has elegido palillos, porque has dicho no a muchos otros elementos que podrías haber utilizado. Y has elegido unos palillos específicos, que no son iguales a todo el resto de palillos que ofrece el mercado.

Has dicho no a un infinito de posibilidades hasta quedarte con solamente una. Y luego con otra. Y luego con otras más, hasta tener todo lo necesario para crear lo que quieres crear.

Para publicar tu entrada en tu blog has hecho lo mismo, partiendo del infinito y cerrando el círculo hasta llegar a algo único y exclusivo que no existe en ningún otro lugar. Todo ello, comenzando por eliminar.

Eliminar, no solamente no es algo negativo. Eliminar es el comienzo inexcusable para crear. No existe crear sin eliminar.

Quizá, si llegas a considerar que esto puede encerrar algún sentido para ti, seas capaz de darte cuenta de que puedes comenzar por eliminar en cualquier ámbito de tu vida. Porque es el primer paso hacia lo realmente único y exclusivo.

Y como sabes, aquello que es único vale más por el mero hecho de serlo.