El tablón de ideas

Las ideas. Todo el mundo las tiene, y aún así todo el mundo las busca. Se trata de un bien codiciado en un mundo que se mueve a través de su puesta en práctica. Y sin embargo, un altísimo porcentaje, de hecho de un porcentaje aplastante del total de ideas que se asoman a la mente de las personas cada día, perecen en algún rincón oscuro de un cajón, de una mente o de la nada.

En ocasiones, se dejan volar y desaparecen. En otras, se guardan con codicia esperando un momento que nunca llega. Y en casi ninguna llegan a cruzarse con otras que aumentarían exponencialmente su valor, potenciándose juntas. Véndelas, o regálalas. Pero entrégalas. Incluso aquellas no sean realmente buenas, porque nunca se sabe si lo son. La inteligencia colectiva destapa rasgos ocultos que la individual no llega a percibir.

Quizá sería buena idea tener un tablón público de ideas. En cualquier ámbito. En tu casa, en tu empresa, o en tu club de amigos de la Salix babylonica. Expuesto, abierto, anónimo. Un lugar al que cualquier persona pudiera acudir a enfrentar su mente a un abismo de novedades. Y participar en que tú también puedas hacerlo. Sería un lugar del que nadie saldría con las manos vacías.