¿Información de valor o propaganda barata?

Hace un par de días, Jesús Javier compartía a través de LinkedIn algunas reflexiones al respecto del uso que hacemos de determinado tipo de información.

Hay muchos casos de este tipo. En todos ellos, existe un denominador común: no se busca, se produce.

Cuando hablamos de indicadores es fundamental saber cuándo se persigue la información por el potencial valor que puede aportar, y cuándo se crea o malversa la información con el único fin de producir un efecto premeditado.

La intención es diferente, la información también lo es, y por supuesto el resultado que se produce a partir de ella no se parece en ambos casos. Analizar información para buscar puntos de mejora, o crearla o malversarla para producir propaganda barata, no se parecen en nada. Aunque a los ojos del inocente receptor puedan parecerse.

Da igual que corrompas los datos en bruto de una encuesta, o que crees un ranking cuyas reglas y métricas hayan sido cuidadosamente estudiadas para obtener el resultado que deseas mostrar. Al final estás generando información corrupta buscando que compartirla te resulte beneficioso.

No solamente mientes a quien recibe esa información, te mientes a ti mismo. Conviertes lo que podría ser información de valor en propaganda barata. Lamentablemente, aún muchas personas se dejan arrastrar y no miran más allá, otorgando recompensa y reforzando con ello esa actitud. Pero ningún receptor que descubra la estrategia volverá a confiar en ti. Te eliminará de inmediato de su círculo de confianza.

No existe estrategia de marketing peor. Tu implicación en la mejora continua, tu honestidad y tu transparencia constituyen el mejor escaparate que puedes mostrar, y crean lazos que la propaganda jamás podrá crear. Un indicador real aporta lo que un indicador corrupto no puede aportar. Y una lista busca resultados diferentes a los que busca un ranking. Cuando nadie gana, todos ganan; y cuando alguien gana, los intereses emergen.

La confianza es la base de las relaciones. Sale caro conseguirla y más aún perderla.