Parar para seguir

Desde hace un tiempo está cobrando más sentido que nunca. En ocasiones se hace necesario parar algo para que otra cosa adquiera el ritmo que necesita.

Hace meses que pienso en hacer un replanteamiento profundo de este blog. En todos los sentidos: desde su aspecto y funcionalidad hasta el tipo de contenidos y frecuencia de publicación.

Tras aclarar en mi mente cuáles son exactamente todos esos cambios y cómo llevarlos a la práctica, he comenzado a trabajar para convertirlos en una realidad. Sin embargo, actualmente trabajo en tantos frentes que aquellos que objetivamente menos me urgen apenas avanzan.

Observándolo en perspectiva, me siento satisfecho con lo que hago. Creo que estoy dedicando más atención a aquello que más la necesita, pero eso no elimina un cierto sentimiento de frustración cada vez que me enfrento a evaluar mis escasos avances en algunos campos concretos.

Así que he decidido que ha llegado el momento de dar un impulso a ese replanteamiento y comenzar a trabajar activamente en él hasta que lo concluya. Parar para seguir.

Esta será mi última entrada hasta que finalice ese trabajo.

No podría asegurarte cuanto tiempo pasará hasta que eso ocurra, pero estimo un plazo de entre 30 y 60 días. Si te has suscrito por correo electrónico a este blog tu suscripción se mantendrá activa, así que cuando todo esté listo recibirás un aviso en tu bandeja de entrada. Si no te has suscrito y quieres recibir esa notificación, puedes suscribirte hoy.

Nos leeremos pronto de nuevo. Hasta entonces.

Lo que consientes

Existe un espacio entre el propósito de lo que haces y lo que ocurre, y ese espacio se llama lo que consientes.

Las personas que son conscientes de ello trabajan proactivamente para reducirlo, trasladando la mayor parte del contenido que lo ocupa hacia la parte de lo que hacen. Cuanto más hagas esto, mayor será la probabilidad de que lo que haces y lo que ocurre estén directamente relacionados. Y cuanto menos, mayor de que ocurran cosas en tu entorno totalmente ajenas a tus actos.

Saberlo no te obliga a tomar partido, pero sí a asumir la responsabilidad. Y eso está realmente bien, porque el ser humano promedio sigue moviéndose por responsabilidad antes que por ética, sensatez, aprecio, amor o justicia.

Mejorar la organización es un medio camino de alguna parte

Un líder no se rodea de palmeros y aduladores, sino de profesionales con talento complementario que comparten un único objetivo: mejorar la organización.

Esto que acabas de leer no es mío, lo ha escrito otra persona. Y muchas lo han respaldado.

Existe una profunda falta —y necesidad— de liderazgo en las organizaciones modernas y, en gran parte, se debe a que resulta difícil localizar algo cuando desconoces qué estás buscando.

La persona que busca rodearse de talento complementario con el único objetivo de mejorar su organización es un mánager. Según la R.A.E.:
m. y f. Gerente o directivo de una empresa o sociedad.

Un líder tiene un propósito más alto, estimulante e invariable que mejorar una organización. Cuando lo hace desde una organización, mejorarla es una simple consecuencia de la existencia de objetivos comunes. Si el rumbo de la organización o líder cambia, su compromiso queda tocado de muerte y lo único que les une a partir de ese momento es un contrato. Es decir, queda el management y desaparece el liderazgo.

Por eso mejorar la organización es un medio camino de alguna parte. O de ninguna.

Todo el mundo sabe que no son pocas —en contra de lo que digan— las que se mueven únicamente con un objetivo económico y con poco o ningún escrúpulo en su avance, lo que casi convierte en mercenarios a las personas que actuamos en su nombre. Y para el resto… es alguno de sus objetivos o su propósito lo que es capaz de alimentar el liderazgo real.

Siempre existirá un para qué, más allá de las organizaciones mismas, que alimenta al líder y personas que deciden ser lideradas.

Un líder se rodea de quien comparte su visión, porque todo el mundo —con más o menos talento— puede marcar la diferencia en esas circunstancias. No busca rodearse de ni discrimina; se muestra, atrae y recibe con los brazos abiertos a quien desea genuinamente acompañarle.

Se puede hacer un buen trabajo sin un propósito o valores en común. Muchos mánagers lo hacen. Pero el liderazgo estará lejos de ese lugar.

Datos filtrados

He estado aprendiendo muchas cosas estos días. Y entre todas las novedades a las que me he enfrentado, he podido comprobar como un volumen inmanejable de entradas variadas puede convertirse en una lista manejable de aquellas que realmente importan. Esto hace posible dedicar los recursos disponibles a analizar los datos filtrados, los que presuntamente tienen un interés potencial.

Pero hacer esto, que ahorra muchos recursos y disgustos, implica establecer e implementar primero los filtros correctos para que esa conversión de muchos a pocos datos funcione tal como esperarías.

Resulta ser un proceso en que los beneficios parecen lógicos. Sin embargo, solamente hace falta observar con un poco de atención para encontrarte por todas partes ejemplos de personas tan ocupadas revisando todos sus datos que no tienen tiempo para crear sus filtros. Y eso nunca termina bien.

Perfecto… o no

Hacía tiempo que no te dejaba una canción. Hoy te dejo una donde lo perfecto y su extremo opuesto llegan a fusionarse, y que me permite hacer desde aquí mi pequeño homenaje a una figura inigualable. Otra donde también ocurre. Y una más. Disfrútalas. Quizá quieras aprovechar el momento para reflexionar sobre ciertas cosas que ocurren, bendecidas por esa perfección e imperfección al mismo tiempo, aprovechando tenerlas de fondo.

Diferentes tipos de riesgo

Existen diferentes tipos de riesgo. Por ejemplo, aquellas organizaciones que imponen la presencialidad corren el riesgo de estar, con ello, renunciando a talento alejado geográficamente o que, simplemente, descarta regresar a la oficina. En otro extremo se encuentran aquellas que promueven (o admiten) el trabajo en remoto, y donde personas y organización necesitarán lidiar con las consecuencias del contacto físico.

En medio, una amplia diversidad de grises donde soluciones como la semi-presencialidad o encuentros ocasionales encabezan la lista de soluciones que aplican luces a las sombras y sombras a las luces. Pero siempre es diferente ponerte a la sombra en un día claro que iluminar una zona en medio de la noche.

Cada postura puede suavizarse, pero es realmente importante tener claro de cuál partes porque hay características impresas en el ADN en cada de una que no se pueden cambiar.

Lo mismo, pero de otro modo

Es un privilegio poder leer a personas como Bill. Escriba sobre lo que escriba. Puede combinar las hamburguesas con la huella de carbono y conseguir que la lectura resulte interesante. No solamente por lo que puedas llevarte acerca de las hamburguesas o la huella de carbono, sino porque puede ayudarte a pensar que quizá lo mismo sea posible de otro modo. A partir de ahí el trabajo es tuyo.

Como extra, ahora también puedes escucharle. Así que si quieres puedes disfrutar gratis de ración doble.

El alivio del estrés

Es importante partir de que el alivio es posible cuando la dolencia ya existe. El estrés es uno de los grandes males del mundo actual, y nuestro foco debería estar en gran medida en la prevención. Ya conocemos muchas estrategias que funcionan en ese sentido, aunque lamentablemente no les prestamos la atención que merecen.

La realidad es que el estrés está muy presente en nuestro trabajo, en nuestra vida y en nuestra sociedad. Y mientras nos decidimos a afrontarlo preventivamente, quizá simplemente dedicándole un momento a tus manos puedas sentir algún alivio.

El contacto facilita la fusión

Ha ocurrido desde el inicio de los tiempos. El roce termina por resultar en transmisión en ambas vías o, lo que es lo mismo, el roce facilita la fusión. Ocurre con todo, nuestro lenguaje y forma de comunicarnos es un buen ejemplo.

Apenas se aprecia cuando una de las partes se encuentra en un porcentaje altamente desfavorable. Cuando ocurre, es probable que la parte dominante termine por fagocitar a la minoritaria sin apenas acusar su huella. En ocasiones la minoría es fuerte y resiste, pero la resistencia se debilita sin apoyo.

La fricción es un estado eventual. Cualquier entorno tenderá de forma natural a restaurar el reposo. Y ese reposo llegará cuando las partes se unifiquen. Lo que obtengas dependerá de qué mezcles, la proporción de cada parte y la fortaleza de cada una de ellas.

Coloquialmente decimos que todo se contagia.

Ocurre si metes a un creyente entre un océano de agnósticos o de ateos, si dejas caer un chupito de aguardiente en un depósito de agua o si introduces a ese nuevo fichaje, altamente motivado, en una organización donde reina la desmotivación.

Necesitas más creyentes, más aguardiente o más nuevos fichajes con actitud. O que sean mucho más fuertes que el resto. En caso contrario, la balanza siempre se inclinará hacia el mismo lado cuando la fusión se produzca. Aparentemente resulta obvio, pero es común ver una vez tras otra como lo es mucho menos de lo que parece.