Acción contra indecisión

La indecisión es un mal mortal, crónico. Muchas personas son víctimas de ir acumulando frentes abiertos en su mente. Cosas sobre las que quieren o necesitan pensar, pero para las que no existe una finalidad clara. Les dan vueltas y vueltas —a algunas, otras se escapan entre ese inmenso mar de necesidades— sin llegar a concluir nada, porque no han definido cuándo será suficiente.

Ese mar crece y crece sin control, copando hasta el último resquicio de espacio en su mente y consumiendo —sin el más mínimo control ni retorno de valor— toda su energía. Se trata de un círculo vicioso. Jamás irá a menos si no haces nada por evitarlo.

Es necesario salir de esa situación. Te paraliza, te consume, y facilita que el estrés se convierta en una constante en tu vida.

Hoy es el momento. Completa un inventario de todos esos frentes abiertos, y asume que pensar es un medio y no un fin. Actúa. Ve uno por uno y define qué puedes hacer para que avance. ¿Una lista? ¿Pedir una segunda opinión? ¿Descartarlo por el momento?. Anótalo. Y hazlo. Lo que sea, pero que implique acción.

Tu miedo a tomar una mala decisión tiene un alto coste y una sola consecuencia: no tomas ninguna decisión. Ese extremo es la peor de tus opciones. Sin acción no hay movimiento, y sin movimiento nada cambia. Necesitas acción contra indecisión.

¿Dónde querrías estar?

Vas a trabajar a un lugar en que dicen qué tienes que decir y cómo tienes que decirlo. Alguien lo ha pensado antes para ti (y para el resto). Te lo pasa milimetrado, acompañado de una enorme base de datos donde puedes buscar todo lo imaginable y que te dirá qué hacer y cómo hacer ante cualquier situación.

Puedes llamarlo base de conocimiento, estándares, o política de empresa. Puedes llamarlo como quieras. Yo lo llamo falta de confianza. Te anula. Ocupas un puesto que por algún motivo no puede ocupar un asistente virtual o un clon de quien ha redactado todas esas normas, de lo contrario no contarían contigo. Y en algún momento dejarán de hacerlo.

Es un trabajo. Cumple con parte de lo que esperas de un trabajo, o quizá con todo. Cumple con obedecer y permanecer a la sombra, sin riesgos si te esfuerzas por seguir el patrón. Pero puedes ofrecer y obtener mucho más. Solo necesitas encontrar un lugar en que ofrecer sea bienvenido, en lugar de perseguido. Si pudieras elegir, ¿dónde querrías estar?

La buena —o mala— noticia es que puedes elegir. En una conversación entre tú y tú no deberías callarte nada; nadie mira, escucha, ni juzga.

Workspace para todos

Las grandes tecnológicas siguen cosechando en su afán por hacerse con una base —cada vez mayor— de usuarios. El último movimiento lo ha hecho Google, anunciando hace unos días la extensión de las prestaciones básicas de sus planes de pago a las cuentas gratuitas de Gmail. Ya está aquí Google Workspace para todos.

Si deseas activarlo, solo tienes que seguir una serie de sencillos pasos.

Se trata de un anuncio que llega acompañado. Junto a él, nuevas características para este avance imparable y el anuncio de un futuro plan de pago para profesionales independientes. Las nuevas —y ya casi viejas— salas en Google Chat pasarán en pocos meses a ser Espacios. Google avanza a paso firme en la integración de sus servicios principales creando una experiencia de uso que va mucho más allá de lo que pueden ofrecer las partes individuales.

En el pasado ya te he hablado sobre las grandes ventajas de dominar el uso de una suite en la nube. Cada día son más, y cada día son más evidentes.

No dudes en probarlo. Incluso para tu comunicación y gestión familiar se trata de una herramienta muy poderosa que ahora puedes utilizar (con ya pocas limitaciones) de forma gratuita.

Autenticidad también es efectividad

Autenticidad es un término en el que, cuando utilizamos para referirnos a otras personas, condensamos una serie de características que les atribuimos. Todas ellas guardan relación con cómo percibimos que esa persona es y se comporta.

Cuando su forma de comportarse es coherente con lo que predica, con sus principios y valores, decimos que se trata de una persona auténtica. En muchas ocasiones, su espontaneidad, naturalidad, o las singularidades que no trata de ocultar, condicionan profundamente nuestra percepción.

Sin embargo, pocas veces nos ponemos en el centro de este pensamiento. La autenticidad viene condicionada por conocerte primero, escucharte después, para por último cerrar el círculo comportándote acorde a lo que eres y piensas. Necesitas tener claro lo que quieres, para qué lo quieres y cómo lo quieres, y esta base te ayuda a mostrar lo que eres y ser lo que muestras sin desavenencias entre ambas caras del espejo. Es parte en el proceso de hacer bien las cosas correctas.

Así que, en cierto modo, autenticidad también es efectividad. Y coherencia, equilibrio, felicidad. Al menos es parte imprescindible en el camino hacia ellas.

Responsabilidad requiere equilibrio

Existe una extendida tendencia a pensar —sobre todo en el mundo empresarial— que el crecimiento está ligado al compromiso, y éste a su vez a una indispensable e ineludible conexión continua entre persona y cargo.

Sin embargo las ideas, el aprendizaje, y las resoluciones a cuestiones complejas se producen con el cambio. El cambio mental de enfoque, de altura, y de pensamiento. Y el único modo de facilitar este cambio se basa en desconectar y conectar.

Desconectar de un rol, de un asunto o de un pensamiento para conectar con otro. Desconectar de una parte de ti para conectar con otra. Abandonar tu rol de CEO para convertirte en deportista, dejar de administrar tu pequeño negocio para ser cliente en el negocio administrado por otra persona, olvidar qué puesto ocupas para convertirte en padre o madre.

La responsabilidad requiere equilibrio. Y equilibrio existe a través de desconexión y conexión. No se trata de establecer y respetar un acuerdo o compromiso con tu familia, estado de salud físico o mental, o la sociedad en general. Se trata de que la excelencia como líder se alcanza permitiendo que otros te lideren, la excelencia en la venta se alcanza comprando lo que otras personas venden, y la solución a ese complejo asunto empresarial puede tener su germen en una frase de tu hijo de ocho años. Excelencia y desconexión van de la mano.

La posición por defecto

La confianza es algo que cuesta mucho ganar y demasiado poco perder. Es un bien que debes proteger con todas tus fuerzas, porque en él se apoya casi todo lo demás. Equivale a la posición por defecto. La persona que confía cree por defecto, sin cuestionar. La persona que desconfía cuestiona por defecto, sin creer.

Si te has comprometido a llegar a las 08:30, es a las 08:30 cuando debes estar. No a las 08:35, a las 08:30. Las 08:35 rompe el compromiso y contribuye a cambiar la posición por defecto.

Si tu empresa paga tu nómina el día 5 de cada mes, es el día 5 cuando debe hacerlo para que tu confianza se mantenga intacta. Si un mes no lo hace, desconfías. Al siguiente mes, cuestionas y mantienes tu atención puesta en ver si llega a tiempo. La posición por defecto cambia y el proceso de recuperación es lento.

Si publicas un podcast quincenal, es cada quincena cuando debe salir al aire. No en 14 días, ni en 16. Tus oyentes lo esperan cada 15 y alterar ese pacto contribuye a cambiar la posición por defecto.

El compromiso asociado a mantener la confianza mueve el mundo. Si te han dicho que te lo enviarán hoy, trabajan duro para que así sea. Si has quedado temprano madrugarás para estar allí. Y si algo falla, buscarás el modo de resolverlo y comunicarás con honestidad tu nuevo compromiso.

Ser una persona u organización en la que se puede confiar es probablemente el activo más valioso que existe. Solamente si estableces pactos inquebrantables para contigo y con los demás, reforzarás la posición por defecto. Todo lo que no la consolida o refuerza, la debilita o altera. Sin excepciones. Convertirte en alguien a quien cuestionan por defecto supone pagar un precio demasiado alto.

Sé más eficaz, parte 2 capítulo 24

Fiel a su cita semanal llega una vez más David Allen al blog de Aprendiendo GTD, a través del análisis de su obra «Sé más eficaz». Ya estamos en la segunda parte del libro, acercándonos peligrosamente a la tercera, y más en concreto esta semana vamos a por el capítulo 24: Si sabes lo que estás haciendo, la eficiencia es tu única oportunidad de mejorar.

En este capítulo el autor te habla de eficiencia, en el sentido de restar fricción al avance. Y qué mejor modo de restar fricción al avance que conseguir llegar a un estado en que puedas ponerte en piloto automático, ¿verdad?

Si te intriga lo que el padre de GTD® tiene para ti en este capítulo, aquí te dejo el enlace al análisis en Aprendiendo GTD. Y por supuesto como siempre, te recomiendo encarecidamente dedicar unos minutos a leer el original. Más Allen el próximo viernes.

Necesidades y antídotos

¿Nunca te has fijado en el modo en que consumes? ¿O el motivo por el que, en muchas ocasiones, te pones en marcha? ¿En qué impulsa tu acción? El mundo lo mueven necesidades y antídotos.

Cuando una empresa consigue que mucha gente tenga un producto, crea una necesidad en buena parte del resto. Y el antídoto es conseguirlo.

Cuando una ONG consigue que muchas personas lleven a su consciencia la gran dureza del mal que luchan por mitigar, está creando una necesidad cuyo antídoto es colaborar y pasar a formar parte de la solución.

Cuando alguien que vende algo te habla con gran aparente convicción de sus beneficios, está sembrando necesidad. Si además trata de convencerte de que el acceso es limitado y a través suyo, está reduciendo el antídoto a una opción única: comprarle.

Toda esa información está presente en tu vida, a todas horas y en todas partes. La necesidad es motor de acción.

Si te comportas de forma impulsiva, te convertirás en la diana que todas las necesidades están buscando. Pero si adquieres el hábito de capturar todas esas entradas para, en un momento posterior, pensar en profundidad y tomar decisiones al respecto, podrás:

  1. Analizar con calma si esa necesidad realmente lo es para ti
  2. Evaluar si el antídoto que te proponen es realmente el único
  3. Determinar si ese antídoto que se te propone es el mejor

Aunque el mundo lo mueven necesidades y antídotos, no todas las necesidades son reales ni todos los antídotos eficaces o únicos. Sin pensar, tendrás poco o nada que decir al respecto.

Una puesta al día bidireccional

¿Cómo llevas tu semana? ¿Ya has hecho tu revisión semanal?

No tiene ninguna complejidad, ni hay motivo para que te asuste. Simplemente se trata de ponerte al día con tus asuntos y poner al día tus asuntos contigo, con tu vida en este preciso instante. Actualizar ambos, asuntos y vida. Dejar que unos sepan de la otra y la otra de los unos. Una puesta al día bidireccional.

¿Tan difícil parece?

Si no sabes arrancar, aquí tienes un ejemplo.

No sabes cuánto te lo agradecerás.